La Consejería de Obras Públicas invertirá 139.080 euros en la ejecución del proyecto de reparación de blandones y reposición de pavimento del centro histórico de Liérganes, muy deteriorado en la calle Juan Curtius –desde El Cantón hasta el cruce del Batán-, y en la plaza de los Cañones. La obra se adjudicará próximamente y tiene un plazo de ejecución de dos meses, en los que se tomarán medidas, para afectar «lo menos posible» al tráfico rodado, y de esta forma evitar molestias a vecinos, comerciantes y visitantes de unos de los 54 pueblos ‘más bonitos’ de España.

El proyecto de construcción, titulado “Reparación de viales en el centro urbano de Liérganes,  ha sido redactado por el ingeniero de caminos Sebastián Martín Álvarez, jefe de servicio de la Vías y Obras del Gobierno autónomo. El documento ha sido remitido por el Ayuntamiento de Liérganes a la Consejería de Cultura, a fin de obtener el preceptivo permiso de Patrimonio por la condición del pueblo como bien de interés cultural con la categoría de conjunto histórico desde 1989.

La reparación de las calles del casco viejo fue la primera petición que hizo el equipo de Gobierno de la Unión por Liérganes y Pámanes (ULP) al consejero de Obras Públicas, José María Mazón, en junio del pasado año. En una reunión en Santander, el alcalde, Santiago Rego, y el concejal de Obras, Ramsés Arco Quintanilla, demandaron a José María Mazón esta obra, y la calificaron de “prioritaria” El Ayuntamiento encargó dos Memorias técnicas de reparación y, finalmente, la Consejería realizará la obra, previsiblemente a partir del mes de septiembre.

“Estamos muy agradecidos con la receptividad encontrada en la Consejería de Obras Públicas, cuyo titular, José María Mazón, es un consejero que siempre ha sabido valorar la riqueza artística y el patrimonio de Liérganes”, ha declarado el alcalde, Santiago Rego.

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Los trabajos de renovación integral del pavimento y saneamiento en el centro histórico de Liérganes se inauguraron hace sólo una década, en 2007 y,  según Obras Públicas, el estado de deterioro en algunos tramos «coincide» con las zonas más frecuentadas «por vehículos pesados» que abastecen al comercio y la hostelería.  «Se han observado deformaciones y marcas de las rodadas en el carril por el que circulan los vehículos, que se acentúan, dando la sensación de existencia de blandones, en los puntos de frenada y arranque, que suelen coincidir con la puerta de los establecimientos o en los pasos de cebra», han recogido los técnicos.

En cambio, «apenas se han observado, en cambio, desperfectos en la franja utilizada como aparcamiento y de uso exclusivo por vehículos ligeros», afirman.

Actuación. Así las cosas, los trabajos que se van a realizar incluirán el levantado a mano y paletizado, para su posterior uso, de los adoquines en las zonas de circulación de los vehículos; el arreglo de los blandones en los puntos en que sea necesario; la nivelación de la solera y la recolocación y nivelado de los registros, tapas y rejillas, y, finalmente, la reposición del adoquinado con microhormigón.

Por último, desde la Consejería se ha explicado que las obras previstas se ejecutarán procurando afectar «lo menos posible al tráfico» y atendiendo las necesidades diarias de los establecimientos de la zona. A tal efecto se señalizará, adecuadamente, la circulación provisional durante la ejecución de las obras. Igualmente será necesario esperar un mínimo de tres días, preferiblemente una semana, desde la colocación y remate del adoquinado hasta la apertura definitiva de los viales al tráfico.

Los tramos que ahora se restauran fueron inaugurados en 2007, siendo titular de Obras Públicas José María Mazón. Entonces se realizó un esfuerzo económico importante –un millón de euros- en una actuación que incluyó la zona que se extiende entre el Miera, la carretera de San Roque de Ríomiera y la conexión con el paseo del Hombre Pez, rodeada de edificios erigidos entre el siglo XVI y principios del XX, alineados con los viales y dotados de tapias de mampostería que delimitan las fincas y los jardines. Aquel proyecto incluyó la recogida de aguas pluviales en todo el casco histórico y, dada las características sociales del entorno, se planteó una solución mixta para peatones y vehículos.