 |
| Rubalcaba
es el barrio más meridional de cuantos componen Liérganes,
siguiendo el curso del río Miera aguas arriba, allí
donde comienza la ascensión en busca del puerto de Lunada.
El camino que atraviesa todo Liérganes y el río
Miera que le acompaña en paralelo se adentran después
en zona de estrechos desfiladeros escasamente poblados. Rubalcaba
es pues la salida de Liérganes hacia Castilla.
El
antiguo camino, tras pasar el arroyo de las Porquerizas, se desviaba
a la derecha de la actual carretera, formando una calle en cuyos
lados se encontraban las casas solariegas de las familias Rubalcaba
y Miera-Rubalcaba, el núcleo original del barrio, construido
en la segunda mitad del siglo XVII y primeros años del
XVIII. Esta calle desembocaba en una plaza de aspecto monumental,
presidida por la casona de Miera-Rubalcaba y flanqueada por la
ermita concejil de Santa María de la Blanca, ambos edificios
de principios del siglo XVIII. Detrás de la ermita, un
puente comunicaba ambas orillas del Miera, para dar paso al "sitio"
de Extremera y al camino hacia Angustina. Tras la ermita se conserva
el molino harinero, aprovechando la energía hidráulica
para la molienda.
En
la confluencia del río y del camino se forma así
un conjunto barroco plenamente coherente, con casa señorial,
ermita, puente y molino, circundado por algunos grupos de casas
populares y centro de una extensa área de cultivo y pastos
plagada de cabañas construidas en los siglos XVIII y XIX.
Rubalcaba es símbolo de la más añeja nobleza,
una de las fuentes principales en que bebe la nobleza de todo
Liérganes; un solar y un apellido conservados casi como
reliquias a lo largo de la Edad Moderna. |
Cruz
de Rubalcaba
La casona de Miera-Rubalcaba cierra su huerta mediante una vistosa
corralada rematada por el lado del camino real con pirámides
y bolas, para confluir en el escudo de armas situado en el esquina
del noroeste. Con este escudo, el viajero que procedía
de Liérganes no podía dejar de admirar las armas
de Miera, Rubalcaba, Velasco, Riva y Agüero que, a la inversa,
contemplaban en la casona quienes procedían de Castilla.
Es
sin duda uno de los lugares más característicos
y entrañables de la región, fotografiado, díbujado
y pintado desde el siglo XIX hasta nuestros días.
El escudo con las armas citadas parece haber tomado como modelo
el de la fachada de la casona, pero la labra es más tosca
y la disposición de los distintos elementos heráldicos
es más desmañada. A diferencia del escudo de la
fachada, aquí los tenantes son dos figuras en uniforme
militar, lo que nos induce a pensar que se trata del hermano
de don Felipe, don García de Miera Rubalcaba, aunque
no tenemos noticias de que éste fuera militar.
|
El
Puente de Rubalcaba
El
llamado Puente de Rubalcaba, sobre el Miera, debe datar de la
segunda mitad del siglo XVII, a juzgar por el chapado escalonado
de su tajamar angular, que sube hasta formar apartadero simétricamente
aguas arriba yaguas abajo. Presenta dos arcos de medio punto
de desigual tamaño y perfil de "lomo de mula".
Fue reparado en 1748, 1750, 1754, 1755, 1763 y 1764.
El
puente comunicaba a Rubalcaba con el sitio de Allende, Extremera
y el camino a Angustina, una zona de frecuentes litigios de
límites con Riotuerto. El puente en realidad forma un
conjunto con la ermita (que sacraliza el lugar de paso) y con
el molino.
|
Las
actuaciones más antiguas que conocemos sobre puentes
en Rubalcaba se centran en el puente situado sobre el llamado
"río de Las Veguillas", puente llamado "del
mercado" Pensamos que se trate de un puente en el camino
real de Castilla.
En
1587 Bartolomé de Hermosa se encargaba de diseñar
la reparación de este puente, pues de dos arcos que tenía,
sólo quedaba uno. Tendría un tajamar de 1 metro
y 68 cms. de ancho y 1 metro y 12 cms. de largo, con perfil
oval y subía hasta cuatro pies por debajo del nivel de
la calzada, terminándose en un "chapado" (en
forma de tejado). Su calzada se prolongaba hasta la casa de
Pedro de los Cuetos "con su bajada dulze y con buena gracia".
|
|
La
reparación incluía la construcción de un
muro río arriba para proteger los castañales. En
1606 el propio Bartolomé de Hermosa arquitecto de la iglesia
parroquial de Liérganes, había terminado la obra
a falta de unos pocos detalles.
Fue reparado en 1748, 1750 y 1752. En 1760 lo reparaba Francisco
del Acebo, La reparación de 1762 parece ser más
consistente, puesto que una riada le había maltratado seriamente;
la de 1764 costó 954 reales; y dos años después
se consolidaron sus cimientos.
Molino y Presa
Existieron
aquí dos molinos harineros, llamados "molino de los
Cuetos" (denominado propiamente "molino de Rubalcaba")
y "molino del Calirio". Las noticias históricas
que poseemos hacen difícil deslindar cuándo se trata
de uno u otro molino. |
Hasta
principios del siglo XIX la presa (o presas) que embalsaban el
agua para estos molinos era de madera, por lo que tenía
que ser reparada continuamente. En 1615 la presa situada junto
a la ermita la repararon Sebastián de la Cuesta y Sebastián
Gutiérrez. En 1629 se obligaban a rehacerla los maestros
carpinteros Juan de Miera Rubalcaba y Felipe de la Vega. |
|
|