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El barrio de Mercadillo tiene su origen en una plaza, llamada propiamente de Mercadillo (hoy Plaza del Marqués de Valdecilla) donde se centraría una actividad de mercado, lo que a su vez estaría muy en relación con la existencia del puente mayor. Asistiríamos por tanto en el siglo XIV al cambio de estructuras típicas de la Alta Edad Media por las formas de organización del espacio propias de la Baja Edad Media. Es decir, se pasaría del monasterio al núcleo "urbano" con función comercial, dominado por la parroquia y la torre señorial.

La instalación de la Fábrica de Artillería al sur y este de la plaza de Mercadillo, junto al río, hizo que el barrio creciera hacia el norte y en menor medida hacia el oeste, con construcciones bastante agrupadas. Pero el barrio se configuró de manera tradicional, sin formarse un urbanismo derivado de la actividad industrial.

La progresiva importancia que desde finales del siglo XVII adquiere el camino a Castilla por el portillo de Lunada, hasta transformarse en carretera a finales del XIX, extenderá la población hacia este camino-carretera, más separado del río, acogiendo incluso en sus inmediaciones la nueva actividad comercial.

La desaparición de la fábrica de artillería a principios del siglo XIX desbarató completamente la estructura del barrio. La sustitución de la fábrica por un molino harinero tradicional da la medida de la vuelta al viejo orden.


El puente de Liérganes

Fotografiado y pintado en numerosas ocasiones, el puente de Liérganes constituye un lugar simbólico y típico de la región. La interacción de la obra de ingeniería con el paisaje es aquí particularmente sensible y no falta tampoco la habitual atribución de esta construcción como "puente romano", única explicación tradicional al espectacular arco sobre el río Miera.
El puente fue diseñado en 1587 por el arquitecto Bartolomé de Hermosa, quien diseñó también la iglesia parroquial de San Pedro. Él mismo se encargó de su construcción, que duró hasta el año 1606, cuando tras inspeccionarse la obra se consideró que estaba bien hecha, a falta de unos pequeños detalles que aún debían terminarse.

La construcción de este puente forma parte de la gran revolución de los transportes que se produce en Cantabria hacia los años 1585-1590. En torno a estos años se produjo un hecho decisivo: de manera generalizada, los puentes que antes eran de madera se construyen íntegramente de piedra. De esta época es por ejemplo la primera construcción íntegramente en piedra del puente llamado de la Maza en San Vicente de la Barquera. Muy similares al puente de Liérganes, y construidos en los mismos años, eran los puentes de Puente Arce y Santa María de Cayón, pero son muchos los puentes construidos en estos años, los cuales sirvieron para afianzar las comunicaciones y establecer caminos seguros hacia la Meseta.

El principal camino hacia la Meseta era a fines del siglo XVI el que seguía el curso del Besaya para comunicar Santander con Burgos y Palencia.
El barrio de Mercadillo tiene su origen en una plaza, llamada propiamente de Mercadillo (hoy Plaza del Marqués de Valdecilla) donde se centraría una actividad de mercado, lo que a su vez estaría muy en relación con la existencia del puente mayor. Asistiríamos por tanto en el siglo XIV al cambio de estructuras típicas de la Alta Edad Media por las formas de organización del espacio propias de la Baja Edad Media. Es decir, se pasaría del monasterio al núcleo "urbano" con función comercial, dominado por la parroquia y la torre señorial.

La instalación de la Fábrica de Artillería al sur y este de la plaza de Mercadillo, junto al río, hizo que el barrio creciera hacia el norte y en menor medida hacia el oeste, con construcciones bastante agrupadas. Pero el barrio se configuró de manera tradicional, sin formarse un urbanismo derivado de la actividad industrial.

La progresiva importancia que desde finales del siglo XVII adquiere el camino a Castilla por el portillo de Lunada, hasta transformarse en carretera a finales del XIX, extenderá la población hacia este camino-carretera, más separado del río, acogiendo incluso en sus inmediaciones la nueva actividad comercial.

La desaparición de la fábrica de artillería a principios del siglo XIX desbarató completamente la estructura del barrio. La sustitución de la fábrica por un molino harinero tradicional da la medida de la vuelta al viejo orden.

La casa de Cuesta Mercadillo

En este lugar tuvo su vivienda en el siglo XV el Abad Juan Gutiérrez de Mercadillo. En 1612 vivían en su casa de Mercadillo Diego de la Cuesta y Ana de la Cantolla, cediendo a su hija Isabel la mitad de la casa. En 1659 la casa pertenecía a la familia Cuesta Mercadillo (Sojo y Lomba).

El 17 de febrero de 1670 Diego de la Cuesta Mercadillo autorizaba a su vecino inmediato Juan de la Bárcena a construir su casa, la cual limitaba por el otro lado con la de Francisco de Bárcena. El acuerdo especificaba que tendría que hacerlo "según y de la manera que el dicho francisco de barcena fabrico la suya en que vive según la delantera della" y respetando el que por un arco de su casa se pudiera continuar entrando en la casa de Cuesta.

La casa de Cuesta Mercadillo se abre en esquina, lo que queda resaltado por el escudo de armas. Hacia la calle de Camilo Alonso Vega se muestra una fachada de sillería con arco apainelado que da paso al zaguán y otra puerta de servicio adintelada. Sobre, la línea de imposta, en el piso noble originalmente habría una ventana refajada, posteriormente transformada en puerta-ventana. Hacia la Plaza del Marqués de Valdecilla la fachada se construye con mampostería, pero quedaba ennoblecida por puertas y ventanas refajadas. La hermosa solana que hoy ostenta sería un añadido muy posterior


Casas de Juan de la Rañada Rubalcaba y Pascual de la Portilla

La primera casa a la mano izquierda que comienza la calle hacia la plaza de Vitote es obra de finales del siglo XIX (n° 19), edificada con sillares de cantería al modo tradicional, pero con amplitud de vanos, bien ordenados, y con característicos remates abuhardillados, de modo similar a "Villa Celestina Cañizo" en el barrio de La Rañada.

La compleja historia de las casas de Liérganes puede seguirse al detalle en las casas de Rañada y Portilla, en el lado izquierdo de la calle que conduce hacia Vitote. Pertenecientes ambas en el siglo XVI a Rañada, pasaron después paulatinamente a la familia Barquinero, para volver una a ser de Rañada y otra de Portilla, todo ello en el transcurso de apenas cien años. Pero quizá lo más interesante sea el conflicto entablado entre ambas casas, conflicto que explica la configuración actual de este hermoso rincón de Liérganes.

Casa de Setién

Es uno de los edificios más antiguos de Liérganes. En un escudete situado en el ángulo suroeste de la casa se lee la fecha 1565. Es un gran bloque de planta rectangular de tres pisos. En el piso bajo se abre una portada de arco de medio punto y una puerta accesoria.


En el piso principal destaca una ventana "plateresca" enmarcada por columnas adosadas apoyadas en ménsulas, entablamento, remate de flameros y escudo con las armas de Setién bajo cimera y amplia decoración. La cartela de esta ventana lleva la inscripción "FIDES VERICTAS", interpretada por Sojo y Lomba como lema de un notario. El piso superior, posiblemente desván, presenta varias aberturas sin decoración alguna. En la cornisa se observan gárgolas zoomorfas y humanas (niño portando un cántaro)
En el interior encontramos un amplio zaguán, a modo de patio interior cubierto, donde destaca una serie de columnas toscanas que sostienen el techo de madera.