Abierto al público el renovado Centro de Interpretación del Hombre Pez

El Ayuntamiento de Liérganes ha reabierto, tras dos meses de obra por parte del Gobierno regional, el Centro de Interpretación del Hombre Pez, junto al Puente Mayor. Y lo ha hecho con un discurso expositivo e instalaciones renovadas tras las obras de remodelación que se han ejecutado en el interior del edificio –ubicado en un viejo molino harinero del siglo XVII– como a su entorno de leyenda.

Los trabajos, que han sido costeados por la Administración autónoma de Cantabria, han dejado al descubierto algunas sorpresas ocultas entre la maleza, durante varias décadas, como es el viejo cauce de este ingenio hidráulico, así como los restos de la muralla de la en su día fábrica de cañones de la Armada española. El ingeniero de caminos José Manuel Pérez Pelayo ha redactado el proyecto que ha cambiado visiblemente la instalación,y que ha financiado íntegramente la Consejería de Turismo e Industria con un presupuesto de poco más de 48.000 euros. 

“Estamos muy agradecidos por la diversidad de actuaciones que ha llevado a cabo la Consejería de Industria y Turismo, en esta legislatura. Su titular, Francisco Martín, ha asumido desde que llegó al cargo que la Cantabria rural únicamente evita su despoblamiento mejorando los servicios y las infraestructuras. Al consejero Martín le debemos el  nuevo aparcamiento de La  Costera, el parque fluvial del Miera, en la mies de san Martín, y ahora esta gran reforma interior y exterior del molino que sirve de Centro de Interpretación del Hombre Pez”, ha manifestado el alcalde, Santiago Rego.

Respecto al exterior, los trabajos han consistido en la señalización relativa a la ubicación del centro, la mejora de la urbanización y la renovación y acondicionamiento del forjado. Ha sido precisamente en estas labores de desbroce y adecentamiento de un viejo camino cercano a la finca de la antigua Casa de los Cañones donde han sido hallados los restos del cauce del molino y la muralla de la fábrica, que llevaban ocultos al menos cuatro décadas.

El pequeño arco por el que fluye el agua es el cauce del viejo molino que alberga el centro expositivo. El agua llega desde la presa del Arral y «antiguamente iba a parar al molino, pero se cegó en la anterior remodelación», explicó el regidor. Junto a este pequeño cauce y arco ahora recuperado se pueden vislumbrar, ya libre de maleza, los «restos de la antigua muralla de la fábrica de los cañones de Liérganes», historia viva también del pasado artillero del municipio, que comparte con La Cavada. 

La renovación exterior se ha completado con un paseo empedrado hasta la estatua de Francisco Vega, el Hombre Pez de Liérganes, y la disposición de otros elementos para el descanso como dos viejas ruecas del molino. También se ha instalado una fuente y paneles explicativos. En el interior se ha renovado todo el discurso expositivo y pictórico de la leyenda en los paneles. También se ha procedido a instalar nuevos suelos y se ha levantado una grada para mayor comodidad de los visitantes mientras atienden las explicaciones de los guías municipales de turismo. Desde este molino parten, además, las visitas guiada al conjunto histórico. 

El escaparate acristalado que comunica la estancia superior con la maquinaria del molino se ha separado de la puerta de entrada «facilitando el acceso» y la visibilidad de la mampara por la que vigila el hombre de leyenda. A la par se ha renovado toda la iluminación de la estancia oculta ahora por unas espectaculares columnas de madera. 

Rego ha recordado que la propia historia del molino está «muy ligada» a la familia que la donó. Y es que el edificio original fue construido en 1667 por Diego de la Rañada Rubalcaba, secretario de la Inquisición, y adquirido posteriormente por una familia de la localidad que lo cedió al Ayuntamiento de Liérganes para que se le diese un uso cultural. El edificio fue entregado por José Sainz de la Cuesta y curiosamente fue un antepasado de esta familia –Domingo de la Cantolla, también secretario de la Inquisición– quién, según el relato del padre Feijoo, se encargó de devolver al Hombre Pez a su lugar de origen. Foto molino

Según la leyenda, Francisco de la Vega, el Hombre Pez de Liérganes, desapareció en la ría de Bilbao en 1674, dándole por ahogado sus familiares. Cinco años más tarde, en 1679, unos pescadores lo hallaron en la bahía de Cádiz. Después de varios días sin articular palabra, lo primero que dijo fue la palabra «Liérganes». 

Pero para conocer el resto de la historia lo mejor es darse un paseo por la villa y visitar el Centro de Interpretación que es el punto de partida de las visitas guiadas al municipio. El molino está abierto ya de jueves a domingo de 10.00 a 14.00 horas, gracias al personal técnico que facilita la Mancomunidad de los Valles Pasiegos . La visita guiada por el casco histórico, en este tiempo de invierno, es a las 16.00 horas.