Finaliza la campaña de desratización tras 3 meses de tratamiento de choque

El Ayuntamiento de Liérganes ha finalizado la tercera de la última fase de una campaña de desratización, que ha encargado a Montañesa de Desinfección. La acción ha consistido en un tratamiento de choque que ha tenido por objeto la disminución sensible de la población de roedores, que cada vez era más visible en la zona del paseo del Hombre Pez y otras calles cercanas.

Los trabajos, que han arrojado un positivo balance, se han centrado en las redes de alcantarillado, y han durado tres meses. Se ha empleado un sistema de desratización mixta con periodos de intensificación en el tratamiento con otros de baja intensidad de mantenimiento y vigilancia.

La empresa ha entrado en contacto con los vecinos para determinar cuáles son los lugares más frecuentados por los roedores, las rutas que siguen y la ubicación de las madrigueras. El raticida se ha colocado en lugares inaccesibles a personas y animales, y el 99 por ciento de los puntos seleccionados corresponden a puntos del alcantarillado público.

Así las cosas, la eliminación de los roedores ha sido subterránea y al no serles necesario a estos salir al exterior para acceder al cebo, se ha evitado que sean vistos por los vecinos y visitantes. Estos tratamientos son muy laboriosos, pues se deben de levantar las tapas de las alcantarillas, ajustar un clavo acerado en la parte superior de los mismos y sujetar los bloques a unos alambres con una largura necesaria en cada caso.

La empresa que ha realizado la campaña ha recordado, no obstante, al Ayuntamiento, que para conseguir el control efectivo de la plaga “es importante adecentar fincas particulares y evitar la acumulación de materiales en las mismas; mantener limpios los márgenes del río Miera a su paso por la villa, además de actuaciones encaminadas a eliminar posibles zonas de anidamiento.

En Liérganes se ha utilizado la metodología recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que es el denominado “Manejo Integrado de Plagas” (MIP). Esta técnica está basada en el respeto al medio ambiente y a la salud de las personas gracias a un sistema racional de control de plagas, al minimizar la dosis de aplicación de los productos químicos, y al utilizar biocidas específicos para cada plaga a combatir.

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