Concluido el asfaltado del Barrio de El Calgar tras una inversión de 40.000€

El Ayuntamiento de Lierganes ha finalizado el asfaltado del barrio del Calgar que ha supuesto una inversión de casi 40.000 euros con cargo al superávit de 2018, que se elevó a 556.000 euros. Las obras apenas han durado una semana y se ha actuado sobre un total de 2.6.50 metros cuadrados, que se encontraban en muy mal estado. El objeto principal de la intervención ha sido mejorar el estado de los viales del barrio con una pavimentación integral en todas sus calles.

Se ha mejorado la  rodadura mediante la extensión de una capa formada por mezcla bituminosa de cinco centímetros de espesor, así como  un riego de adherencia. Previamente, se han fresado los entronques con cruces e intersecciones, evitando así discontinuidades en el pavimento. La actuación es similar a la efectuada, el pasado mes de enero, en el barrio de La Rañada, con otra inversión que se aproximó a los 30.000 euros.

El equipo de gobierno quiere ir asfaltando de manera paulatina los barrios de Pámanes y de Liérganes en mal estado. Ya el pasado verano se asfaltó el paseo de Velasco y el callejo de San Martín con una inversión cercana a los 80.000 euros. El Gobierno regional quiere ejecutar este año una acera, desde la Posada del Sauce hasta la presa del Revolvo, en pleno corazón del barrio de El Calgar.

Ahora en este viejo barrio se han regularizado las cotas de los registros según la rasante definitiva. La mayor parte de los viales presentaba un importante deterioro superficial agravado por la presencia de numerosas zanjas, ejecutadas con posterioridad a ser asfaltadas hace más de treinta años.  Ello ha motivado discontinuidades importantes en el pavimento y puntos de penetración de agua en escorrentía, lo que facilitaba un deterioro continuo del firme, con importantes zonas con grietas, blandones, y desconchamientos por el envejecimiento de los materiales bituminosos. 

En este barrio de El Calgar destaca la Casa de la Encina, construida en el siglo XIX en piedra de sillería, con un juego monumental de proporciones, que se levanta sobre otra que se derrumbó tras una explosión de pólvora un siglo antes. Recibe su nombre de una encina bajo la cual, al parecer se celebraban bailes populares e incluso algún que otro festejo taurino. Llama la atención su fachada lisa con los esquinales remarcados, sus miradores y la imponente cerca de piedra y hierro que rodea la finca en la carretera que une Liérganes con La Cavada

Refiere en 1797 el Deán Martínez Mazas, natural de Liérganes, que el nombre de Calgar puede tener su origen en ‘calizar’. La piedra caliza se utilizaba para ayudar a derretir y purificar el hierro de las fábricas de artillería de Liérganes y La Cavada. Fue la primera siderurgia e industria armamentística del país y produjo durante más de dos siglos, entre 1622 y 1835, elementos de artillería y munición de hierro destinados a la defensa del  Imperio español Imperio real y a garantizar su dominio de los mares.

Además de sus preciosos rincones, en El Calgar llama la atención su viejo molino -hoy casi oculto por la carretera autonómica y la vegetación- y su presa, que datan de 1798, llamada del Revolvo, propiedad de la familia Sainz de la Cuesta. Se trata de un tipo de presa de arco con contrafuertes, cuyo modo de construir se describe minuciosamente en un libro publicado en 1736, titulado “Máquinas hidráulicas de molinos, y herrerías y Gobierno de los árboles y montes de Vizcaya”, cuyo autor es Pedro Bernardo Villarreal de Bérriz.

Foto Calgar