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| LA
EDAD MEDIA. LIÉRGANES ENTRA EN LA HISTORIA. |
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La Edad Media no ha dejado testimonios arquitectónicos
en Liérganes, con la única y notable excepción
de la iglesia de San Sebastián. Sin embargo, la herencia
medieval es decisiva tanto para la formación urbanística
de la población como para la instalación de formas
sociales y mentales que han permanecido en Liérganes por
largo tiempo.
La
ubicación de un monasterio en Liérganes - el de
San Martín -, significó la apropiación de
un territorio circundante, su conquista, roturación y organización.
Frente al poder de este monasterio se alzarían después
en las inmediaciones las torres señoriales, en torno a
las cuales se organizarían distintos barrios, como entidades
autónomas.
El
monasterio controlaría al principio el paso principal sobre
el río en el “puente de Liérganes”,
así como los molinos, el mercado (barrio de “El Mercadillo”),
los mejores pastos y tierras de cultivo. Todavía en el
siglo XVII la presencia eclesiástica en Mercadillo era
predominante.
Con
el monasterio de San Martín, Liérganes entra en
la historia: “La villa que llaman Liérganes y su
monasterio de San Martín, que está junto al río
Miera”, son citados en un documento del 22 de abril del
año 817. A partir de esta fecha Liérganes entra
en la historia.
La
historia medieval de Liérganes se puede intuir más
que demostrar, puesto que los restos conservados de esta época
son muy escasos.
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| LA
EDAD MODERNA. |
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Dice Arantegui en su "Historia de la Artillería Española"
que la fábrica de cañones de Liérganes fue
fundada por el flamenco Juan Curcio en el siglo XVII, y que en
el libro de Gaspar González de San Millán se tributa
un gran elogio a las piezas que en ella se fundían.
Deán
Mazas, por su parte, dice a este propósito que las fábricas
se establecieron por Jorge de Obande, hacía el año
1632.
No hay duda sobre el señorío de Jorge de Vande al
morir en 1643. Para los conocedores del estado de la Hacienda
en el siglo XVII no es de extrañar este señorío,
que sería seguramente ajustado entre aquél y el
Rey con objeto, por parte de éste, de asegurarse, fincándole,
la cooperación de Bande persona inteligente, por lo menos
financieramente y capaz de montar una industria de tanta importancia
para el Rey, como que le podía hacer independiente de los
extranjeros en asunto tan vital para España.
La
fábrica entró pronto en poder de una familia de
apellido Olivares que se tituló, en el siglo XVIII, con
el Marquesado de Villacastel, siendo una señora de este
título, esposa del Conde de Murillo, la que la vendió
a Carlos III.
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| EL
BALNEARIO DE LIÉRGANES. |
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El Balneario de Liérganes es el balneario de la región
del que se tienen noticias históricas más antiguas.
efectivamente, ya en 1670, en el famoso "Espejo cristalino
de las Aguas de España, Fuentes, Baños Termales,
etc." del Doctor Don Alfonso Limón Montero, Catedrático
de la Universidad de Alcalá, se habla de la "Fuente
Santa" de Liérganes. La cita es recogida por Martínez
Mazas y por Sojo y Lomba, quienes citan asimismo el "Compendio
de Albeiteria" escrito en Madrid hacia 1717 por Fernando
de Sande, en el que se dice de la Fuente Santa "que tiene
grandes virtudes". En general exis ten noticias de que "a
fines del siglo XVII, ya se utilizaban las aguas por los enfermos
de las inmediaciones".
Sin
embargo, es en los siglos XIX y XX cuando el balneario conoce
su mayor desarrollo. Su esplendor coincide con el momento de mayor
éxito de los estableci mientos balneoterápicos.
El proceso comienza a finales del siglo XVIII, momento en el que
se aprecia una creciente preocupación por los problemas
de higiene pública. Las teorías higienistas, el
paradigma de las topografías médicas y, en general,
el desa- rrollo de las teorías médicas facilita
la instalación de una "política de la salud"
en los Estados ilustrados y alienta la creación de una
serie de establecimientos balnearios, que configuran una arquitectura
propia y distinta. En Cantabria este tipo de establecimientos
proliferan extraordinariamente. La publicación de numerosas
topografías médicas difunde la popularidad "climática"
de Cantabria como zona "sana". Liérganes se ajusta
perfectamente al perfil pintoresco de la "brumosa Cantabria"
buscado por el turista romántico.
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| EL
MITO DEL HOMBRE PEZ. |
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Un desafío a la racionalidad. Junto al antiguo batán,
cuyos restos se conservan en el río de la Costera, se hallaba
la casa donde nació el llamado “Hombre Pez",
casa que ya en 1797 se encontraba arruinada y era objeto de curiosidad,
como se desprende del hecho de ser mencionada por Martínez
Mazas en ese año, y después en el Plano de la Cavada
y sus inmediaciones publicado por Coello en 1861. Es el llamado
Sitio de la Mazorrilla.
La
historia del Hombre Pez es sobre todo la historia de un debate,
de una discusión sobre un hecho fantástico que había
que someter a la crítica de la razón.
Fray Benito Feijoo (1676-1764) se interesó por la historia,
la cual le fue narrada por el Marqués de Valbuena, residente
en Santander.
Intervinieron entonces los conjuros y la propia inquisición,
incluyendo a Don Domingo de la Cantolla, su Secretario. Fue conducido
a Liérganes y reconocido por su madre, quien le daba por
fallecido.
Vivió algunos años más en Liérganes,
con la razón perturbada y aún hizo la hazaña
de atravesar la bahía santanderina, desde Pedreña
a Santander. Finalmente, un día desapareció para
siempre.
En
la narración del Marqués se explica que en el año
1674 Francisco de la Vega, natural de Liérganes, bañándose
en la ría de Bilbao se internó en el mar desapareciendo
de la vista de quienes le acompañaban, y cinco años
más tarde, en 1679, fue visto por pescadores en aguas de
Cádiz, “nadando sobre las aguas y sumergiéndose
en ellas a su voluntad", y allí fue recogido.
"Y habiendo contemplado éste, que se consideraba monstruo,
le hallaron hombre racional en su formación y partes",
aunque había perdido el habla y sólo alcanzó
a pronunciar' la palabra "Liérganes".
El propio Marqués de Valbuena, que daba cuenta de la historia,
desmentía algunas afirmaciones que circulaban por allí,
"como lo es el decir que tenía escamas en el cuerpo,
y que este prodigio procedió de una maldición que
le echó su madre".
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